Personalidad, Ansiedad y TCA

Los trastornos de ansiedad y los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) están en aumento y cada vez son más graves, según los últimos datos de asociaciones de profesionales como la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia y la Asociación Española de Pediatría.


Las situaciones provocadas por la pandemia COVID-19 han afectado a la salud mental de nuestros menores, sobre todo a aquellos que, por sus características de personalidad, muestran menos resiliencia para afrontar acontecimientos estresantes o a quienes ya venían padeciendo algún trastorno. Desde RECURRA GINSO trabajamos con el fin de que niños y adolescentes adquieran habilidades para afrontar el mundo, potenciando la resiliencia y evaluando su estilo propio de personalidad para así elegir el tratamiento más eficaz para cada menor y su familia. 

Evaluación del estilo de personalidad

Hablamos de estilos de personalidad, características o rasgos ya que la estructura de personalidad no está consolidada en la etapa infanto-juvenil. Somos cuidadosos para evitar estigmatizar a los menores y condicionar de este modo el correcto desarrollo de su identidad.
 

Al centro terapéutico RECURRA GINSO llegan adolescentes con diagnósticos previos, que ya han pasado por diversas terapias y equipos de salud mental. Uno de cada cinco viene con un diagnóstico de rasgos límite, antisociales y disfuncionales y más del 20% con trastorno de ansiedad. Alcanzamos altos niveles de éxito, porque en nuestra intervención psicológica:

  • Valoramos cada caso de forma individualizada

  • Evaluando el estilo de personalidad de cada menor

  • Elaboramos un plan de intervención adaptado a cada familia.

  • No trabajamos sobre la sintomatología sino el desarrollo integral del menor

  • Potenciando sus fortalezas y rasgos de personalidad saludables y adaptativos. 

  • Gracias a unos profesionales muy comprometidos

  • Creamos un entorno seguro basado en vínculos estables y duraderos. 


Además de este abordaje psicoterapéutico y psicoeducativo, trabajamos conjuntamente con el equipo de psiquiatras del centro, abordando de forma global la situación de cada adolescente y evitando etiquetas. Utilizamos los psicofármacos a dosis lo más bajas posible, durante el mínimo tiempo, hasta poder eliminarlos cuando es posible; siempre aunando el tratamiento psiquiátrico con la adquisición de herramientas de afrontamiento a través de la psicoterapia.

 
 

Trastornos de Ansiedad 

Según el DSM-5, se caracterizan por un miedo y ansiedad excesivos y persistentes y suelen presentarse con alteraciones del comportamiento, el sueño, el estado de ánimo y/o la alimentación de niños y adolescentes. Muchos comienzan en la infancia y si no son tratados de forma correcta, tienden a persistir en la adolescencia y edad adulta.
Se manifiestan en todas las áreas de la persona y algunos de estos síntomas son fácilmente detectables por padres y profesores; otras veces vive en un estado de preocupación o nerviosismo difícil de percibir desde fuera:

 

  • Conductual: evita la situación, se pone a la defensiva o es excesivamente cauteloso. Puede llorar, alterarse, negarse a hablar o a hacer algunas tareas. 

  • Mental: tiene pensamientos de peligro inminente o de amenazas futuras. Miedo al ridículo y al qué dirán; miedo al rechazo. 

  • Emocional: siente un temor exagerado y persistente.

  • Fisiológica: su cuerpo se ve afectado por tensión muscular, sudoración, taquicardia, insuficiencia respiratoria, dolores digestivos, etc.

> TIPOS

Hay trastornos de ansiedad específicos, y han de ser diagnosticados por un profesional de la salud mental, para saber diferenciarlos de reacciones de miedo consideradas normales en el desarrollo de niños y adolescentes:

 

  • Trastorno de ansiedad por separación: cuando los niños no superan con la edad el miedo inicial que les genera separarse de sus padres. Evitan ir a dormir a casa de amigos, se niegan a ir a clase o dejan de disfrutar de actividades donde no estén sus padres. 

  • Mutismo selectivo: cuando el niño habla en algunas situaciones pero en otras se siente incapaz, como por ejemplo en la escuela, lo que provoca dificultades académicas y sociales.

  • Fobias específicas: son reacciones de temor desproporcionadas, intensas y persistentes a un estímulo en particular, un animal, la sangre, la oscuridad, etc. Se hace muy difícil consolar al niño ante esa situación, que tratará de evitar. 

  • Fobia social: es un miedo extremo a situaciones sociales y a lo que puedan pensar los demás sobre ellos. Por eso, evitan ir a la escuela o salir con amigos y temen hablar en público, dar su opinión o realizar una actividad grupal. Suelen notar sensaciones corporales desagradables (sudor, rubor, mareo, dolor de tripa, falta de aire).

  • Trastorno de pánico: son crisis de pánico recurrentes, apariciones repentinas de miedo o malestar intenso, con síntomas físicos y/o cognitivos. La persona vive preocupada por el momento en que pueda darse otra crisis; suele darse más en la adolescencia que en la infancia.

  • Trastorno de ansiedad generalizada: es una preocupación constante y excesiva sobre varios aspectos de la vida, por lo que el niño o adolescente que lo sufre siempre está preocupado por algo. Esto dificulta que se relajen, se diviertan, coman bien y concilien el sueño; suelen encontrarse mal y sentirse cansados o asustados y les cuesta mucho tranquilizarse.   

> ASPECTOS QUE INFLUYEN EN SU APARICIÓN Y AUMENTO

Nuestro tipo de sociedad y el ritmo de vida al que sometemos a nuestros niños y adolescentes influyen en el aumento de estos trastornos: exigencias, prisas, malas noticias, poco contacto con la naturaleza, poco tiempo en familia y la exposición exagerada a las pantallas. 

Además, existen otros aspectos como los factores genéticos, el estilo de personalidad, las conductas aprendidas y los sucesos difíciles de la vida.

 

> RECOMENDACIONES PARA LAS FAMILIAS

  • Estar atentos a síntomas de ansiedad: preocupaciones recurrentes sobre las rutinas diarias, irritabilidad, evitación de actividades, disminución del rendimiento académico, problemas para dormir o concentrarse, uso de sustancias para evadirse, fatiga, dolores de cabeza o estómago.

  • Abordar las situaciones que les causan estrés: escucharles, empatizar y trazar un plan de acción conjunto, fomentando su autonomía y responsabilidad, con pequeñas metas a corto plazo. 

  • Ofrecer una educación emocional: educar en el error como parte del aprendizaje y de la vida, fomentando la resiliencia de los menores y mostrándoles maneras de aceptar la frustración.

  • Ser conscientes de las expectativas que se ponen en los hijos: han de ser realistas y encaminadas a desarrollar sus fortalezas y potencialidades. Conseguir un equilibrio entre las responsabilidades y el tiempo de socialización, de descanso y de ocio. 

  • Educar en lo digital y supervisar su actividad en redes sociales: conocer qué contenidos ven y cómo interactúan con otros, favoreciendo su pensamiento crítico. Enseñarles a gestionar las emociones que las interacciones virtuales generan y a controlar su tiempo de exposición. 

  • Acudir a un profesional de la psicología: actuar conjuntamente con el terapeuta para ayudar al menor en su desarrollo y bienestar tanto en casa como en la escuela.

Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA)

La persona que los padece muestra una alteración persistente en la conducta alimentaria con un deterioro significativo de su salud física y/o del funcionamiento psicosocial. Los más comunes son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa, TCA no especificado y el trastorno por atracones


Son trastornos mentales graves que requieren un tratamiento especializado y multidisciplinar ya que pueden causar consecuencias graves en la salud física y el desarrollo psicosocial. Representan la tercera enfermedad crónica más frecuente entre la población adolescente y se dan en mayor medida entre las chicas


En un estudio realizado por la Universidad de Barcelona sobre el impacto de la pandemia por Covid-19 en las alteraciones alimentarias y el malestar emocional en adolescentes y jóvenes de España, casi la mitad de las mujeres indicaron que sus hábitos de alimentación y la preocupación por la apariencia física habían empeorado desde que comenzó el confinamiento.

> DETECCIÓN E INTERVENCIÓN TEMPRANA


Es fundamental detectarlos de forma temprana para comenzar cuanto antes el tratamiento y así no llegar a conductas más graves y adquiridas ya como un hábito, evitando su cronificación. El periodo de mayor riesgo se sitúa entre los 13 y 18 años; por tanto, es muy importante que los profesionales de atención primaria y las familias dispongan de herramientas para detectar y abordar los TCA en adolescentes. 

> SIGNOS DE ALARMA

(según la guía Mental Health First Aid Australia)

 

  • Se salta comidas o disminuye raciones, evitar alimentos que engordan o comer solo alimentos bajos en grasas.

  • Cambio de hábitos alimentarios: ampliar tiempos, hacer rituales antes de las comidas, jugar con los alimentos, etc.

  • Adelgazamiento; síntomas de malnutrición: alopecia, frío corporal, alteraciones menstruales, mareos, sensación de debilidad.

  • Atracones que suelen acompañarse de vómitos autoprovocados.

  • Empleo de laxantes y/o ejercicio físico exagerado.

  • Se ve de forma distorsionada: excesiva gordura que no se corresponde con la realidad.

  • Se muestra irritable e inestable emocionalmente

> RECOMENDACIONES

Suelen negar su problemática y ocultar activamente sus cambios de alimentación y de ejercicio. Lo mantienen en secreto y esto aumenta los sentimientos de culpabilidad, angustia y vergüenza. Normalmente no piden ayuda a su entorno, por lo que el principal objetivo es que se sientan escuchados y apoyados. Evita discutir o enfadarte, escucha y apoya, aunque no entiendas o compartas sus actuaciones. 

 

Fuentes consultadas:

  • Datos propios de RECURRA GINSO

  • DSM-5

  • kidshealth.org

  • ucehealthychildren.org

  • Guía de actuación ante los trastornos de la conducta alimentaria en la adolescencia en Atención Primaria. P.M. Ruiz Lázaro

  • Amf-semfyc.com - Actualización en Medicina de Familia 

  • El impacto de la pandemia por Covid-19 y del confinamiento en las alteraciones alimentarias y el malestar emocional en adolescentes y jóvenes de España. Helena Vall-Roqué, Ana Andrés y Carmina Saldaña 

 

Infografías descargables

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Webinar

Prevención y abordaje de los Trastornos de Ansiedad y Conducta Alimentaria en menores

Profesionales de RECURRA GINSO e invitados expertos reflexionan sobre los trastornos de ansiedad y de la conducta alimentaria, problemas de salud mental que preocupan especialmente a familias y profesionales por su prevalencia e incremento en el número de casos, con el fin de potenciar en los menores estilos de personalidad que les ayuden a lidiar de una manera saludable con las situaciones de presión a las que se están enfrentando.

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